domingo, 23 de septiembre de 2012

Neuroplasticidad

Recopilaré en este enlace, información que me parece relevante conocer sobre la capacidad que tenemos como seres humanos de cambiar nuestras conexiones neuronales(neuroplasticidad), su relación con la meditación, el campo cuántico, y cómo lo podemos aplicar en beneficio de nuestra vida diaria.

1) Empezaré por transcribir la entrevista publicada en el "Magazine"(La vanguardia) del 12 de Septiembre del 2010, pag 26-29, a Joe Dispenza Doctor en quiropráctica y Graduado en Bioquímia, él mismo sufrió graves consecuencias a raíz de un accidente que lo dejaría toda su vida en silla de ruedas y optó por salir adelante y poner en práctica estos conocimientos, al dia de hoy lleva una vida normal y recuperado totalmente.



Alguien discute con su pareja y termina con un " Soy así, no puedo cambiar" Qué le diría usted? : Que no es verdad. Se producen una serie de reacciones químicas en el cuerpo que hacen creer que no se puede cambiar, pero la evidencia de la ciencia dice todo lo contrario. Hay que olvidar la idea de que el cerebro es un órgano estático, rígido e inmutable. Si, podemos cambiar.


¿Cómo?
Cambiando de pensamiento. El interruptor que activa el cambio es la voluntad, porque desencadenara una nueva información. Cambiar es pensar de forma más amplia, trascender tu propio entorno. Es conectarte a un sueño, a una idea que ya existe en el campo cuántico de posibilidades. Es creer en ese futuro cuando todavía no se puede percibir con los sentidos.


¿Por qué es tan dificil cambiar?

Porque las reacciones emocionales son muy adictivas. Puedes decirte a ti mismo que no te gusta tu trabajo ni tu relación de pareja, que no te gusta nada de lo que haces y tienes en tu vida. Pero eso es una emoción que la mente ha memorizado para reafirmar su identidad. Esas reacciones químicas alteran nuestra percepción de la realidad e impiden la entrada de cualquier otro tipo de información en nuestro cerebro. Para cambiar hay que romper esa emoción.


Pero no es nada fácil cambiar los pensamientos.
Lo primero que hay que hacer es observarlos y relacionarlos con lo que te pasa en la vida. Así uno empieza a ver reflejados en su cotidianidad los efectos que ha creado con cada uno de sus pensamientos.

¿Por qué da miedo cambiar?

Porque eso supone pasar de una situación cómoda y predecible a otra desconocida. La mayoría de las personas sueñan con emprender cosas nuevas, pero no pasan a la acción, se quedan en el plano intelectual. ¿ Cómo podemos realizar estos proyectos si seguimos apegados a lo familiar y convivimos con esta vieja personalidad ? Para experimentar algo nuevo tenemos que arriesgar, dejar el territorio de lo predecible y entrar en el terreno de la incertidumbre.


¿ Qué se debe cambiar para crear una nueva vida?
Hay que cambiar no solo lo que se piensa y se hace sino también cómo se siente. Uno no puede esperar que pase algo diferente en su vida si tiene los mismos pensamientos, hace las mismas cosas y abraza las mismas emociones cada dia. Si somos capaces de cambiar la interpretación de nuestra realidad , nuestro cerebro trabajará con nuevas secuencias y patrones. Y eso es lo que cambia la mente, porque la mente es el cerebro en acción.


¿La neurociencia puede demostrar que los pensamientos crean el camino?
El modelo neurocientífico dice que podemos cambiar en cualquier momento de nuestra vida. Cambiaremos nuestro cerebro con cada nuevo pensamiento, con cada nueva experiencia, con cada sueño que persigamos. El ingrediente principal es la información , el conocimiento . Cada vez que aprendemos algo nuevo añadimos una nueva conexión en nuestro cerebro.


¿Cómo se puede enseñar a los hijos a no ser personas definitivas, a vivir en el cambio?
Lo primero es enseñarles inteligencia emocional, enseñarles a controlar las emociones y decirles que las emociones son lo que nosotros somos. En segundo lugar no hay que enseñarles nada que nosotros no seamos capaces de hacer . Los niños se fijan más en lo que hacemos que en lo que decimos porque tienen más activas un tipo de neuronas llamadas neuronas espejo, que copian lo que hacemos. Si quieres que estén de acuerdo con el cambio, demuéstrales lo versátil que eres, y así serán independientes. En tercer lugar , no se debe intentar razonar con los hijos durante una reacción emocional porque te van a dejar solo . Hay que permitirles la libertad de tener esa reacción y hacerles saber que se les está observando. Al cabo de un rato se les debe hablar sobre lo que uno quiere cambiar de si mismo y crear el entorno para que ellos empiecen a observar quienes son, sin juzgarlos. Y preguntarles que harían diferente si vivieran de nuevo la misma experiencia. De esa forma se empieza a cambiar su cerebro y su cuerpo mucho más allá de la experiencia presente. Y se les da confianza para que empiecen a abrirse a su propio potencial.


¿En cada momento se vive lo que uno ha creado con sus pensamientos?
Si. Sin duda. Somos los creadores de nuestras realidades. El problema es que la mayor parte del tiempo son nuestros pensamientos inconscientes los que crean esa realidad. Son programas que funcionan justo debajo de nuestra conciencia y que memorizan comportamientos, pensamientos y reacciones emocionales. Estos son los que crean esa química que nos hace reaccionar siempre de la misma manera.


Pero nadie quiere vivir una enfermedad o un accidente , por ejemplo.
Uno mismo no crea ese accidente o esa enfermedad de forma consciente, pero quizás ha estado pensando inconscientemente cuan terrible es su vida, cuanto está sufriendo, lo triste que se siente, cuanto dolor tiene dentro.. Ha creado, en su subconsicente, un refuerzo de las emociones de dolor y sufrimiento y eso se refleja fuera, en su vida, en un accidente o enfermedad. Hay algo importante : nunca debemos culparnos por nuestras creaciones, todo es aprendizaje.


La clave es cambiar el propio estado emocional......
Las emociones son experiencias que el cuerpo memoriza. Si una persona está viviendo con las mismas emociones cada día, es que no le está ocurriendo nada nuevo. El cuerpo cree que está en la misma experiencia todo el día. La redundancia de este ciclo entrena al cuerpo para estar en el pasado en vez de en el momento presente y las personas, con sus pensamientos, vuelve consistentemente al pasado porque su emoción está conectada al pasado.

Cuando una persona quiere cambiar intenta pensar en un futuro , pero las emociones le devuelven al pasado. Por eso es tan importante cambiar nuestro estado emocional.


¿ Las enfermedades, las crisis, las pérdidas hay que verlas como un trampolín para cambiar?
Esos traumas, esas crisis, son, efectivamente, catalizadores del cambio. Una gran mayoría de las personas requiere de un estado de sufrimiento para decidirse a cambiar. Pero también podemos cambiar desde un estado de bienestar y de alegría mediante el proceso de soñar una nueva vida. No es cierto que nuestro destino se encuentre escrito en los genes.

¿ Cuál es el mayor factor desencadenante de las enfermedades?
Entre un 75% y 90% de los occidentales acude al médico debido al estrés emocional. Emociones que se esconden detrás del estrés y que tienen que ver con el enfado, la frustración, el odio, el juicio, el dolor, el sufrimiento, la culpa, la desesperanza, el miedo, la ansiedad, la falta de poder, la inseguridad... Si estás ante un reto, tu cuerpo crea un montón de reacciones químicas para movilizar esa energía. Esencialmente , los pensamientos y las emociones pueden hacernos enfermar, pero si nos hacen enfermar también nos pueden sanar.


Los humanos saben qué quieren cambiar, pero la mayoría de las veces no tienen la evidencia de lo qué quieren ser o hacer.
Es cierto. Cuando no sabes qué quieres ser o hacer, primero debes decidir quien no quieres volver a ser, de que modo no quieres volver a pensar jamás, como no quieres sentirte y como no quieres actuar. Tienes que empezar a crear y reinventarte a ti mismo, romper el hábito de ese yo antiguo y reaprender. El pensamietno positivo no es suficiente, hay que entrar dentro de uno mismo y empezar a deconstruir.


Usted tuvo un accidente muy grave de joven, y los médicos le dijeron que no volvería a andar. ¿ Por qué creó ese accidente y cómo lo supero?
A mis 24 años vivía una vida de éxito y bienestar que yo creía que era completa. El accidente fue probablemente una de las mayores bendiciones de mi vida, porque me llevó a cuestionar mis valores y a empezar a pensar en mis prioridades. Cuando te rompes seis vértebras dorsales y tienes fragmentos óseos en la médula y cuatro médicos te dicen que nunca más vas a volver a andar, no vuelves a vivir una vida normal. Llegué a comprender principios universales que me parecían pura teoría filosófica. Me aconsejaron que me operara, pero decidí no hacerlo y experiemtnar , en cambio, lo que sentía, ser coherente con mi pensamiento. Pensé que el poder que hizo el cuerpo cura el cuerpo, base de la filosofía quiropráctica. Hay una inteligencia en cada ser humano que nos da vida y conecté con es inteligencia durante todo el tiempo, sin hacer nada más que dedicarme a mi curación. No podía imaginar mi vida con hierros en la espalda y viviendo de medicinas. Quería dar a esa inteligencia un plan muy específico y que ella hiciera lo mejor para mi. Los átomos son nada en un 99,999 por ciento, nada material, pero lo son todo en potencia. Esa inteligencia organiza todo eso. Cuando empecé a notar cambios en mi cuerpo, físicamente, presté mucha atención a lo que hacía con mi cuerpo y con mi mente y lo repetí y repetí hasta que la repetición de ese ciclo empezó a sanar mi cuerpo.


¿La repetición es la base para crear cualquier realidad más elevada?
La grandeza es creer en ese futuro que existe más alla de nuestros sentidos y mantenerlo vivo en nuestra mente hasta que el evento realmente sucede. ¡ No creamos las cosas porque no creemos que seamos capaces de hacerlo! Las personas no comprenden que los pensamientos producen grandes efectos en sus vidas. Quizás tengan algunos pensamientos conectados a un estado elevado de emoción, ¡pero sólo durante 15 minutos al día! Y se preguntan ¿ Cómo no ha sucedido el cambio todavía? . Es porque las otras 23 horas y 45 minutos , su mente está vagando por todas partes: están enfadadas, negativas, juzgando. Para actuar sobre la realidad tenemos que alcanzar estados más elevados de conciencia y dejar entrar emociones nutritivas, como la gratitud, la alegría, la apreciación de las cosas. La dificultad reside en como llegar a ese punto, porque la mente analítica dirá: ¿ Por qué voy a dar las gracias o estar alegre si no me ha pasado todavía ? Eso es el antiguo modelo de pensamiento. Muchas personas, secretamente creen en su propio poder, pero nunca hacen un hueco para saber realmente qué quiere.



¿ Tiene mucho que ver la meditación en este proceso?
La meditación es el primer paso para producir cambios. Es una técnica que enseña a observar los pensamientos y aquietar la mente. Te lleva a saber dónde estás y a cambiar a ti mismo, porque cambia la relación entre la mente y el cuerpo. En ese estado del ser donde sólo hay conciencia estamos produciendo un campo electromagnético que afecta a ese cambio. Después de meditar es imposible tener mal humor.



¿ Qué efecto produce el silencio mental en las células?
El lóbulo frontal del cerebro( lo que denominamos tercer ojo) es la última pieza de nuestro sistema neurológico. Cuando nuestra parte divina controla nuestra parte animal, el cerebro cambia fisiológicamente. En experimentos con monjes budistas rezando se ha comprobado como el lóbulo frontal aísla ese control animal y en consecuencia, silencia el resto del cerebro, enfría las células cerebrales que tienen que ver con el tiempo y el espacio, con el cuerpo y con nuestra identidad. Entonces no se procesa nada más. A eso lo llamamos paz. A través del silencio pasamos de ser alguien con opiniones o juicios a un campo cuántico donde somos no alguien. Ahora la mayor parte de la humanidad está preparada para alcanzar ese campo.



Si el mundo es un reflejo de lo que sucede a las personas, ¿ se podría decir que el ser humano está viviendo una revolución celular?
Estamos en un tiempo en la historia donde el cambio tiene que ocurrir. Pero para hacer que algo nuevo ocurra, lo viejo tiene que morir. Muchos paradigmas están colapsados: los modelos político, médico, económico, medioambiental... El ser humano debe empezar a hacerse preguntas más importantes y dejar de creer en su superestructuras... Es tiempo para los individuos.


¿ A qué se debe la falta de liderazgo de los políticos? ¿ Están perpetuando viejas estructuras?
Las emociones que la mayoría de nosotros tenemos y que crean esas situaicones de egoísmo que hemos comentado, desafortunadamente son las mismas que tiene nuestros líderes. No puedes dar la paz en una iglesia y salir pisando a los demás al salir porque tienes prisa. Esa es una típica oposición entre el cuerpo y la mente, no hay coherencia entre lo que dices, lo que haces y lo que piensas.

Si existe una mente común , una red de pensamiento a la que toda la gente está unida, ¿ con qué pensamientos se podrían crear nuevos líderes?

La sustancia que unifica las células y el universo entero es el amor. En una neurona se puede observar como una cierta cantidad de esa sustancia desconecta los patrones antiguos de pensamiento. Se da cuando empezamos a tomar decisiones que consideran al todo. Primero hay que sentir amor por uno mismo, y en consecuencia, amamos a todo lo demás. Si no nos gustan ciertas cosas, debemos eliminarlas antes en nosotros.


¿Es posible que la actual crisis se materializara porque muchas mentes la crearon con sus pensamientos?
Como científico, le digo que sí, ¡evidentemente! La crisis ha estado en la mente de todas esas personas.


¿ Cómo será el cerebro de un hombre consciente?
Tendrá muchas más conexiones sinápticas, las que comunican entre sí la información que contienen las neuronas. Veremos el cerebro trabajando en una forma de pensamiento más coherente, con transmisiones neurológicas mucho más rápidas. El lóbulo frontal estará completamente conectado con el subconsciente y tendremos neurotransmisores secuenciados desde la glándula pineal, que mororarán nuestra percepción de la realidad. Quizás algunas personas estén a las puertas de un cambio de potencial de su cerebro. Lo único que sé es que no puedes eseprar a que el cambio se produzca. Tienes que actuar sobre él. Dios no te elige, tú te eliges.

Nota: Se recomienda ver el filme récord de taquillas " Y tú que sabes", que trata sobre el poder de elegir. Joe Dispenza Coautor.


 
 
2) Adjunto video Redes Neuroplasticidad  " Cambiar el cerebro para cambiar el mundo"





“Cambiar el cerebro para cambiar el mundo” texto del video.de redes

Entrevista de Eduard Punset con Richard Davidson, neuropsicólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison, y con Daniel Goleman psicólogo y periodista, miembro Mind & Life Institute. Washington, octubre de 2009.

Nuestro cerebro es el órgano construido para cambiar en respuesta a las experiencias.

Richard Davidson

ENTREVISTA A RICHARD DAVIDSON

Eduard Punset:

Creo que nuestros teleespectadores estarán muy agradecidos si les resumimos lo que esperamos de la inteligencia social y emocional aplicada a las escuelas, a los niños, en pocas palabras. Has sido uno de los grandes investigadores que ha aplicado esta práctica a los Estados Unidos… ¿Qué significa?

Richard Davidson:

El tipo de habilidades de las que hablamos incluyen habilidades para aprender a dominar las emociones, en concreto la capacidad de controlar las emociones negativas para que, cuando ocurre una adversidad, éstas no persistan más de lo necesario. Las personas (y los niños,concretamente) pueden aprender a disipar estas emociones negativas para volver al estado inicial. Es algo muy, muy importante, porque cuando las emociones perturbadoras se producen en la mente, interfieren con la capacidad de aprender de los niños. Por consiguiente, la habilidad de controlar las emociones es crucial para ayudar a que los niños aprendan mejor.

Otra habilidad consiste en aprender a prestar atención de una manera mejor, aprender aconcentrarse. Lo más importante que hemos aprendido sobre el cerebro en la última década que es el órgano que está construido para cambiar como respuesta a la experiencia. Es el responsable del aprendizaje. Y sabemos que el cerebro, especialmente al principio de nuestra vida, es mucho más susceptible a cualquier influencia de lo que será más tarde.

Eduard Punset:

De modo que, realmente, lo que sugieres es que podemos gestionar las emociones. Otra cosa importante es aceptar que realmente nuestro cerebro puede cambiar, puede aprender. Y esto es difícil, ¿no? Porque, normalmente, para aprender, tienes que estar dispuesto a cambiar de opinión, y las personas no aceptan fácilmente los cambios.

Richard Davidson:

Bueno, una de las consideraciones importantes es que el cerebro siempre está cambiando, tanto si nos gusta como si no, tanto si pretendemos que cambie como si no. A todos nos influye el entorno, la cultura, el contexto en el que residimos, el tipo de educación que recibimos…

Eduard Punset:

…nuestra biología

Richard Davidson:

Y nuestra biología. Todas esas cosas nos influyen, pero el cerebro está cambiando constantemente, ¡y lo que este trabajo sugiere es que podemos responsabilizarnos más de nuestro propio cerebro! ¡Y podemos desarrollar condiciones más positivas que permitirán que cambie de maneras que resulten más beneficiosas!

Eduard Punset:

¿Habéis podido evaluar o examinar alguna de estas experiencias educativas, alguna de estas reformas?


Richard Davidson:

Hemos trabajado en el laboratorio analizando tipos de intervenciones muy específicas que se pueden diseñar… por ejemplo, para aumentar la cooperación y la compasión, y el altruismo.

Y luego hemos estudiado la manera en la que esto cambia el cerebro durante la adolescencia.

Y resulta que con solamente dos semanas de entrenamiento…

Eduard Punset:

Dos semanas…

Richard Davidson:

Dos semanas en las que se practica 30 minutos al día… pues bien, con esto basta para poder detectar cambios que suceden en el cerebro tras solamente dos semanas.

Eduard Punset:

¿Te refieres a asuntos como el altruismo y la compasión, verdad?

Richard Davidson:

Sí, sí. Hay cambios específicos en el cerebro que están asociados con los cambios en el altruismo y que se pueden medir conductualmente.

Y todo lo que sabemos sobre el cerebro nos indica que cuanto antes se realice la intervención, tanto mejor, porque habrá más probabilidades de que sus consecuencias persistan durante un período de tiempo más largo.

Eduard Punset:

Y para este asunto de enseñar más altruismo, menos violencia, más empatía… ¿a qué edad crees que es más efectivo?


Richard Davidson:

Basándome en lo que sabemos sobre el cerebro, las intervenciones que se producen antes de la adolescencia tienen un impacto mucho más duradero que las que se producen después de la adolescencia. Sabemos, por ejemplo, que una de las partes más críticas del cerebro a la hora de controlar las emociones es la corteza prefrontal, una región situada en la parte de delante del cerebro. Y sigue desarrollándose hasta un poco después de la adolescencia, hasta los 20 años, aproximadamente.

Eduard Punset:

20-25…

Richard Davidson:

Sí. De manera que las intervenciones que se produzcan antes de eso serán más útiles. Además, es muy probable que haya una gran transición entre los 5 y los 7 años de edad en los humanos. Hay muchos motivos para creer, también, que las intervenciones que se hagan antes de esa transición serán especialmente eficaces a la hora de sentar las bases con habilidades que, si persisten, permitirán otras habilidades que se asienten en ellas. Es como una especie de andamiaje. Hay una necesidad acuciante de investigar más en este campo, porque apenas se han realizado estudios sobre la influencia del aprendizaje social y emocional en el cerebro.

ENTREVISTA A DANIEL GOLEMAN

Eduard Punset:

La última vez que nos vimos fue en tu casa en Massachusetts, y fue justo después de aquel éxito increíble que tuviste en todo el mundo, en aquella época fue increíble, con tu libro, inteligencia emocional. Coincidió con un momento en que se vivía un cierto desencanto,había menos expectativas en cuanto a las posibilidades de cambiar el mundo directamente, a través de la política digamos. Y quizás una mejor forma de conseguirlo era aprender a manejar las propias emociones. Y una vez asumido por todos nosotros, por nuestra audiencia, que podemos gestionar nuestras propias emociones, que podemos gestionar lo que tenemos dentro de nosotros, nos hablas ahora de la tradición contemplativa, de los budistas como el Dalai Lama, que lo han estado haciendo durante años...

Daniel Goleman:

Así es...

Eduard Punset:

Y tú te preguntas, muy acertadamente: “¿Podemos aprovechar su experiencia de alguna manera?”.

Daniel Goleman:

Exacto...

Eduard Punset:

¿Hay alguna forma...?

Daniel Goleman:

Bueno, yo estoy participando en esta conferencia con el Mind and Life Institute que es un instituto que trabaja con el Dalai Lama. Se trata de un grupo de neurocientíficos que estudian las tradiciones antiguas de una filosofía y práctica como el budismo a fin de ver qué estrategias tienen para apaciguar la mente, para ser más compasivos, para aprender a concentrarse... Lo que nos dijo el Dalai a los científicos, fue: “Tomad estos métodos, sacadlos del contexto religioso, estudiadlos muy a fondo y, si pueden ser de alguna ayuda para la gente, difundidlos por todas partes”. Ahora estamos descubriendo que enseñar habilidades sociales y emocionales a los niños desde que tienen cinco años hasta la universidad es muy eficaz, los vuelve mucho más cívicos, mucho mejores estudiantes. Es un error pensar que la cognición y las emociones son dos cosas totalmente separadas. Es la misma área cerebral. De modo que, ayudar a los niños a gestionar mejor sus emociones significa que pueden aprender mejor.

Ahora estamos estudiando los métodos contemplativos que se han venido utilizando durante...

¡siglos! Y en el catolicismo también, por cierto, no sólo en el budismo. Toda gran religión ha utilizado alguna vez algún tipo de práctica contemplativa, de desarrollo de la mente. Nosotros lo estamos estudiando para ver si podemos aprovecharlo y hacer algo por los niños, para ayudarles a concentrase... Hoy en día los niños, y también sus padres, son muy dispersos y necesitan más ayuda con esas habilidades.

Hoy en día, probablemente, haya sólo una docena de currículos escolares que enseñen a los niños mindfulness, que les enseñen a concentrarse mejor, a focalizar, a hacer introspección y a ser más compasivos, a estar más atentos. Y en todos estos casos, se trata de programas piloto.

Desde 1995, cuando escribí La inteligencia emocional, ha habido cientos de programas sobre aprendizaje social y emocional y creo que va a ocurrir lo mismo con este campo...

Eduard Punset:

Así es.

Daniel Goleman:

En la próxima década.

Eduard Punset:

Recientemente has presentado otra idea nueva. Iba a decir que se trata de una idea tan utópica como lo fue la inteligencia emocional en su momento... Hablas ahora de la inteligencia ecológica. Es fantástico porque una de las cosas que se aprenden leyendo tu maravilloso libro, que estoy seguro de que también va a convertirse en un best-seller mundial, es cuando dices que el cerebro no sabe nada del mundo moderno. Es así como empiezas..., y es verdad que cuando el maquillador nos iba a poner crema en la cara, tú has preguntado por el ciclo de vida del producto...

Daniel Goleman:

Lo que quería saber concretamente es qué sustancias químicas se han utilizado para hacer la crema. Si te fijas en el champú que utilizas, si constan los ingredientes, verás que pueden haberse utilizado hasta cincuenta ingredientes para fabricar un champú y cada uno es una sustancia química distinta. Hoy en día puedes mirar esa lista y los estudios médicos y descubrir que un componente puede provocar cáncer en ratones, otro provocar asma, etc. Y en eso consiste esta nueva ciencia: de una lista de cien champúes, te puede indicar cuál es más seguro y cuál más peligroso. Esta información es nueva y es muy poderosa. Pueden hacer lo mismo con todo lo que compramos, con cualquier artículo del supermercado: un detergente, un juguete infantil, la ropa que llevamos... Todo tiene su historia y existe una ciencia nueva que toma cualquier objeto, cualquier producto y que, desde el primer minuto de obtención del material, de su fabricación y transporte, miden con suma precisión el impacto que tiene en el entorno, el grado de toxicidad para el agua y el suelo, para nuestra propia salud, para las personas que los han fabricado, para nuestros hijos cuando los traemos a casa. Y les dan una puntuación, una puntuación basada en datos científicos. Ahora podemos encontrar esas puntuaciones en las tiendas. De hecho, la principal cadena de supermercados de EE.UU. dice que lo va a hacer dentro de dos semanas: van a pedir a todos sus fabricantes que les proporcionen información sobre sus productos, van a analizar los datos matemáticamente y van a darle a cada producto una puntuación para que puedas estar informado, no sólo del precio del producto sino también de su nivel de seguridad, de su impacto sobre el planeta y de otras características. Es lo que llamamos “tecnología disruptiva” porque cambia las reglas del juego. Significa que tú y yo, cuando vayamos de compras, podremos mirar si algo es tóxico, si es bueno o malo para el planeta y así podremos elegir mejor. Cuanto más lo hagamos...


Eduard Punset:

Los productores tendrán que...

Daniel Goleman:

Habrá un cambio en la cuota de mercado: ¿esto es popular ahora? ¿No lo es...? Si el productor en cuestión quiere sobrevivir tendrá que ver qué puede hacer para mejorar el planeta, poner menos venenos en sus productos, etc. Así que lo que se crea es una fuerza de mercado que hará que los fabricantes estén constantemente mejorando sus productos para seguir siendo competitivos.

Eduard Punset

¿Cuántos años hace que se publicó La inteligencia emocional?

Daniel Goleman:

En 1995.

Eduard Punset:

En 1995... Hace 15 años. Recuerdo que después de leer tu libro me pregunté cómo podía ser que nunca me hubiese planteado esas cosas... Y ahora que te oigo hablar de inteligencia ecológica...

Daniel Goleman:

Parece muy obvio, ¿verdad?

Eduard Punset:

Parece muy evidente pero...


Daniel Goleman:

No nos habíamos dado cuenta... Ahora está ocurriendo y van a cambiar las cosas. Si conoces a algún fabricante o minorista, deberían tener en cuenta todo esto porque va a cambiar drásticamente la forma de funcionar del mercado. Y si quieren sobrevivir, tendrán que adelantarse a estos cambios.

Eduard Punset:

Lo que resulta más fabuloso es que no es culpa de las multinacionales o de los gobiernos... Es nuestra ignorancia...

Daniel Goleman:

Es nuestra ignorancia pero también el que la ciencia no estuviera ahí. Todo lo que utilizamos hoy en día, la forma de fabricar, las sustancias químicas que utilizamos, todo eso se desarrolló en una época en que no conocíamos sus efectos. Ahora tenemos una nueva ciencia, una nueva lupa que enfoca los productos y nos dice con gran precisión cuáles son sus efectos. Pero además es una inmensa oportunidad empresarial: tenemos que reinventarlo todo, tenemos que replanteárnoslo todo para reducir el impacto negativo sobre el planeta y sobre nosotros mismos.


3)"Lo que pensamos varía nuestra biología" 



Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular
Tengo 67 años. Nací y vivo en Nueva Zelanda. Estoy casado, tengo dos hijas y tres nietos. Creo que la evolución de la civilización está ocurriendo ahora. Un cuerpo humano está hecho de 50 trillones de células, el ser es una comunidad. Pasé de científico agnóstico a místico.


Podemos cambiar
No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie




Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.


¿Del todo?
No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.


¿Qué significa eso?
La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.


¿Somos lo que vivimos y pensamos?
Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.


¿Y?
Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?
Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.


Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.
Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.


¿Entonces?
Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz...
Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...


¿La creencia?
Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.


¿Y eso por qué?
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.


O creces o te proteges.
Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.


¿La culpa de todo la tienen los padres?
Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.


Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.
Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.


¿Cómo detectar creencias negativas?
La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.


¿Debo doblegar a mi subconsciente?
Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

Fuente : La Contra de la Vanguardia  9 de Septiembre de 2011



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