jueves, 23 de febrero de 2012

Internet y las redes sociales en nuestra conducta y cerebro





La tecnología podría estar alterando drásticamente nuestras facultades mentales, hasta el punto de volvernos estúpidos. En 2008 Nicholas Carr publicó en la revista The Atlantic un artículo donde proponía esta posibilidad. Carr denuncia que las producciones audiovisual y editorial se están amoldando al medio digital, ofreciendo productos breves y desterrando las reflexiones largas y sopesadas y los argumentos complejos. Las versiones digitales de libros y películas acabaran incorporando la posibilidad de interacción, para que en todo momento los consumidores compartan experiencias y sensaciones con sus amigos, lo que contribuirá a interrumpir de forma constante la concentración. La posibilidad que ofrecen los navegadores de abrir infinidad de ventanas para simultanear la lectura de varios artículos con el intercambio de emails, y la actualización de Twiter ejemplifica y define la actividad digital. Su efecto secundario inmediato: la distracción permanente.

Como consecuencia, nuestro propio cerebro estaría cambiando y adaptándose a esta nueva realidad fluida y en disolución. La exposición diaria a pantallas interactivas y online podría alterar el órgano pensante de modo que solo encontrará satisfacción en la constante novedad, en un presente eterno y banal.

Así la imposibilidad de profundizar y reflexionar nos convierte en meros consumidores de titulares, que acarician apenas la superficie de cada nueva noticia antes de saltar a la siguiente. Para Carr y sus seguidores, la tecnología es un tótem a cuyos pies estamos sacrificando nuestro pensamiento y nuestra humanidad en un mundo engullido por la tecnoestupidez.



Una nueva forma de leer

Ahora se lee y se escribe más que nunca, pero ya no letra impresa, sino sobre pantallas digitales. Es un proceso que no tiene vuelta atrás: dispositivos como los sarthphones o las tabletas nos han liberado de las anclas físicas. Además con la interacción a cuestas, podemos conectarnos desde los lugares más inverosímiles y ya es habitual leer emails o las últimas noticas en la pantalla del móvil mientras viajamos en el metro o estamos sentados en el parque.

Nick Bilton periodista de The New York Times en su libro “vivo en el futuro y esto es lo que veo”, esta generación piensa en fotografías, en palabras, en imágenes fijas y móviles y en la cómoda unión de todas ellas en un mismo espacio. Según este autor, lo que caracteriza a la digitalización no es la brevedad, como censura Carr, sino la oportunidad de enfrentarse a una experiencia global e infinitamente más estimulante que la que puede ofrecer un libro impreso.

Otro rasgo característico de la Web es la interacción pues la experiencia digital permite, como describe Bilton, compartir con los demás mis artículos favoritos, añadir comentarios y tomar parte en discusiones colectivas. Las ventajas de las redes sociales son múltiples, aunque el periodista se centra en como conforman grupos de confianza que van señalando recorridos de lectura, visualización o audición, los integrantes constituyen un filtro critico de las historias que el usuario acabara consumiendo. Debido a que internet ofrece una cantidad de información asombrosa, los consejos de los miembros de la red social nos pueden proporcionar pautas y guiar, así como incitar nuestra curiosidad para leer más sobre aquello que nos interesa.

Al tener a nuestra disposición tantos datos, se amplían las posibilidades para distraerse, pero es un problema que se soluciona simplemente con disciplina. Es probable que aquellos que sufran desordenes de atención requieran, durante la infancia y adolescencia, de un apoyo especial. Pero estos inconvenientes no pueden servir para rechazar la tecnología, postulan sus defensores, al igual que la existencia de la dislexia no justifica que se suprima la enseñanza de la lectura.



Impronta en las neuronas

No tiene sentido preguntar por tanto porque se está abandonando paulatinamente la lectura de textos impresos. La anomalía la constituyen los que se aferran al papel, que en breve serán una minoría. Lo que demandan los lectores, asegura Bilton, es inmediatez, personalización, interconectividad y accesibilidad, retos inalcanzables para la letra impresa.

Por otra parte sus detractores aseguran que el uso de tecnología deja huellas en el cerebro, lo que es incuestionablemente cierto. Nuestro encéfalo esta preparado para adaptarse a las circunstancias y a este proceso se le denomina aprendizaje. Neuronas que en un principio tienen una conectividad débil pueden verse activadas con frecuencia al someternos a un estimulo o un reto. La materia gris se adapta a las circunstancias creando nuevos puentes entre las neuronas, lo que se conoce como conexiones sinápticas, para reforzar dicho enlace. De esta manera, se va esculpiendo cada vez que aprendemos cosas nuevas. Este fenómeno de plasticidad neuronal explica, por ejemplo, por que el área del cortex que procesa la información de las manos de los violinistas es mucho mayor que la del resto de personas. Lo mismo ocurre con la zona cerebral que almacena la representación espacial en los taxistas.

Nativos en la red

La navegación por internet también transforma el encéfalo. Lo ha demostrado el psiquiatra Gary Small de la Universidad de California en los Ángeles, que estudio los cerebros de personas habituadas a moverse por la red y los comparo con los de otro grupo que no lo habían hecho nunca. Llego a la conclusión de que, al sumergirse en la Web, los usuarios habituales mostraban activas más zonas del cerebro, lo que significa que, en ellos, dicho órgano había sufrido una alteración.

En este sentido, hay que decir que solo se requiere una semana de práctica para que se creen nuevas conexiones neuronales, el mismo tiempo necesario para que se diluyan, si se abandona la citada tarea digital. La tecnología modifica el cerebro, al igual que cualquier otra experiencia de aprendizaje, por lo que esta constatación no tiene nada de extraordinario.

En su libro “ iBrain” Small asegura que los inmigrantes digitales que se han incorporado de adultos a la revolución de la Red tienen un cableado neuronal diferente a los nativos digitales, aquellas generaciones que han crecido entre pantallas interactivas. Su exposición temprana a los medios informáticos habría modificado de forma definitiva las estructuras cerebrales de los más jóvenes, adaptándolos mejor a las nuevas tecnologías, pero convirtiéndolos en un colectivo más propenso a sufrir problemas de atención.


Sin embargo, el casquete pensante no es infinitamente plástico y maleable a voluntad, por lo que pretender que existe un abismo intergeneracional provocado por los cambios debidos a la tecnología es una exageración insostenible. El encéfalo es una estructura estable en la que los genes configuran capacidades, conductas y aptitudes de cada individuo, y esta programado para muchas tareas, entre ellas la de aprender.

El efecto Flynn necesitaba de una causa que encajara como la pieza de un puzzle y la tecnología se situó entre los posibles candidatos. Según esta hipótesis, los avances técnicos no solo no nos vuelven estúpidos, sino que contribuyen a aumentar nuestro desarrollo intelectual. En su libro “todo lo malo es bueno para ti”, Steven Johnson sugiere que el consumo de videojuegos o la exposición a la televisión han proporcionado los estímulos responsables del incremento generalizado de la inteligencia.



Generación Multitarea

Las formas de diversión de masas más degradados videojuegos, dramas violentos de televisión y comedias de enredo, resultarían nutricionales después de todo, considera Johnson, que añade que aquellas ofrecen unos argumentos cada vez más complejos y plantean unas exigencias intelectuales beneficiosas para los consumidores y el público en general. Por eso, es posible que la cultura multimedia popular nos esté haciendo en realidad más listos.

Aunque el efecto Flynn descarta que el cociente intelectual medio de la población este cayendo solo apoya la tesis contraria de forma parcial. Hay que tener en cuenta que los incrementos reflejados en las pruebas se refieren en exclusiva al razonamiento visoespacial y al pensamiento abstracto. En lo que respecta a las habilidades memorísticas, lingüísticas o aritméticas, no se aprecia mejora alguna. El propio Flynn ha expuesto esta paradoja: como puede la gente ser más inteligente y no tener un vocabulario más rico, ni una capacidad mayor de almacenar información general, ni una mayor habilidad para resolver problemas aritméticos? El científico neozelandés considera que este crecimiento es, mas bien un reflejo del cambio de estilo de vida de la sociedad. Las mentes de las nuevas generaciones están mejor adiestradas para manejar objetos tridimensionales, por ejemplo, pero no existe un incremento uniforme de todas las variables que definen la inteligencia.

Ante la tentación de la multitarea, hay que aprender a controlarse y a decir no. Cuanto más crecen las innovaciones técnicas mas parece avanzar la humanidad en todos los sentidos, desde la esperanza de vida hasta la renta per cápita. En ciencia, ocurre otro tanto, tal como asegura el psicólogo y científico cognitivo Steven Pinker: Los descubrimientos se multiplican como las moscas de la fruta y el progreso es vertiginoso.

Matt Ridley en “el optimista racional” este escritor y periodista científico defiende la tesis de que el desarrollo de la humanidad tuvo su origen cuando las ideas comenzaron a intercambiarse y aparearse las unas con las otras. Internet es una catapulta de este impulso innovador al permitir, como nunca antes, que las ideas se encuentren y se mezclen para dar lugar a nuevos conceptos, dentro del revoltijo en el que se articula la inteligencia colectiva.

Lo que está claro es que a pesar de los escépticos, la tecnología persevera como la cristalización de la razón humana para combatir el desorden de la naturaleza. Y la realidad digital es una contribución más en este camino hacia delante.

(f. Revista Muy interesante EXTRA 2012 Año de la Neurociencia)



Carlos Mendiola Activo Servicios de Marketing

Este experto relaciono Facebook, con el ocio, es como si vas a la playa, pierdes un poco tu intimidad. Twiter es como estar en una cafetería, donde hay muchas conversaciones mucho ruido pero solo se habla con los amigos. Y Linkedin es una feria, donde tienes tu propio estand, pero el publico no se parara en el si no tienes algo atractivo que vender. (Diario Cinco Días 12 y 13/11/11 pág. 2)



Adrián Latorre estudiante de telecomunicaciones y director del blog El Androide Libre

No cree que, pese a tener tantos amigos y estar conectado con tanta gente, se reduce la comunicación verbal y efectiva? ¿No estaremos ante otra forma de incomunicación?

No lo creo. Gracias a las redes sociales, he conocido a mucha gente. Quizás hablas menos, pero he conocido gente interesante por otras vías. Las redes sociales, si las utilizas bien, te enriquecen. No se trata de entrar en Facebook o Twiter solo para comparar o hablar cada treinta segundos. No me gusta ver a niños que se pasan el día conectados: la infancia es para divertirse y los padres lo deben controlar.

Pasa mucho tiempo frente a las pantallas?

Me paso todo el día (jeje) porque siempre estoy conectado, y me siento extraño cuando estoy en algún lugar donde no hay cobertura de móvil.

Desconecta en algún momento?

De vez en cuando, algún fin de semana, me aíslo, creo que va bien.

(F. Entrevista Tendencias pág. 24 -La Vanguardia 25/6/11)



El mensaje ya no se transmite: se contagia

Renuncie a las poses: el mensaje tiene que ser autentico, porque cualquier intento de maquillaje u ocultamiento es descubierto por la red. Las mentiras se pillan. Y no intente elaborar grandes interpretaciones, sea espontaneo, directo, ingenioso y rápido.

En las redes disparar primero constituye la mitad del acierto.

Y sea rápido: en la red el que llega tarde ya no llega. Es más eficaz comunicar regular pero pronto, que muy bien pero tarde.

Las redes sociales aún se erigen sobre esquemas de comunicación anteriores: los de los medios impresos, la tele y la radio. Por eso, salir en esos medios es, en efecto, la confirmación de tu éxito. (f. La contra de la vanguardia Antonio Núñez analista de redes sociales autor de “La estrategia del pingüino”, 21/7/11)



Las redes acabarán por crear una conciencia universal

Gracias a las redes sociales e internet avanzamos hacia la noosfera, una gran conciencia universal en la que todos participaremos o comulgaremos, como anticipo Teilhard de Chardin..

Pero veo infiernos por el camino. Me preocupa como la experiencia de estar siempre ante diferentes pantallas esta modificando nuestro cerebro ergo nuestra conducta ergo nuestro cerebro. (f. La contra de la vanguardia Susan Greenfield baronesa en la Cámara de los Lores, neurocientifica en Oxford 22/6/11)
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