jueves, 21 de julio de 2011

ENTRE LA DEPRESION Y LA ANSIEDAD


Adiós a la Depresión




La ansiedad tiene relación con lo psíquico.

La ansiedad te da una sensación desagradable de nerviosismo o malestar que se presenta con distintos estados de ánimo y que puede crear síntomas físicos que pueden inducir a la persona a creer que su malestar viene del cuerpo y no de la psique.

Todos tenemos días difíciles o en los que nos sentimos más melancólicos o tristes. Pero cuando los días en ese estado se van sumando, puede temerse un episodio depresivo, aunque sea incipiente. Pero tú puedes y debes poner mucho de tu parte: cambiando ACTITUDES, buscando intereses vitales y motivaciones, valorando todo lo que tienes, sintiéndote amado por los seres queridos y amándolos y si, utilizando herramientas del bienestar, como la práctica del yoga y la meditación. El caso es que la depresión origina anergia (falta de energía), fatiga y entristece, desmotiva y para muchas personas se convierte en un infierno. Pero una vez han pasado por esa noche oscura del alma, aprenden mucho y valoran mucho más la vida y sus pequeñas (que son las grandes) cosas. Atiende a la perfección las cinco fuentes de energía básicas (alimentación, respiración, sueño, descanso y actitudes mentales sanas). Veras que todo se va solucionando y que como reza el adagio indio, “justo el momento antes del amanecer es el más oscuro”, amanecerá en tu alma y habrás aprendido mucho de lo que te está pasando. No desfallezcas. Recuerda “SI PUEDES”.

Cambiar de actitud: enfocar las cosas de otro modo. Muchas veces no podemos controlar las cosas y entonces lo que si podemos es controlar nuestra actitud ante las mismas. Muchos estados de ánimo dependen de la actitud. Es como una bisagra que según se coloque de una u otra forma la puerta abre hacia adentro o hacia afuera. Hay que ir logrando una actitud inspirada en el sosiego, la ecuanimidad, la paciencia y la lucidez. Es una ilusión nacida de la inmadurez el pensar que podemos controlarlo todo y conseguir que todo sea como queremos. En la Psicología oriental decimos: “Así como me siento, así me relaciono”. Si una persona está llena de carencias afectivas, inseguridad, afán de posesividad y celos, todo ello lo pondrá en el escenario de la relación humana y la malograra. Los celos son un verdadero dragón que hace la vida imposible al celoso y a la persona objetos de los celos. Surgen porque creemos que las otras personas son un artículo de nuestra propiedad y queremos ejercer sobre ellas un afán de posesividad, dominio y manipulación. Te enfadas porque tu pareja no hace las cosas como tú quieres? Pero ¿es que tú puedes escribir el guion de su vida? ¿Tienes derecho a que sea a tu imagen y semejanza? Reflexiona, porque terminaras por perderlo(a) y luego vendrán las lamentaciones. Aplica la ecuanimidad, que es ver todo con más imparcialidad, sabiendo ponerse en la perspectiva de los otros. En cuanto a la voluntad, es como un musculo: hay que trabajarla para desarrollarla. Todo aquello que por costarnos esfuerzo lo dejamos de hacer debilita la voluntad, todo lo que hacemos que nos cuesta algún esfuerzo la fortalece. Era BUDA el que declaraba: “No conozco nada tan poderoso como el esfuerzo para vencer la pereza y la apatía”.

Hare una referencia a una historia zen. Cuando un discípulo le pregunta a su maestro dónde está la verdad, este responde “En la vida de cada día”. El discípulo replica: “Pero yo no veo ahí verdad alguna”, y el maestro le dice: “Esa es la diferencia, unos la ven y otros no”. Con esto quiero decir que aproveches la situación “negativa” que se te presente como parte de tu aprendizaje existencial y que la vivas con ecuanimidad. No estés dándole vueltas a la cabeza. Que no haya pensamiento sin acción, porque si comienza a funcionar sin control la manivela del pensamiento, al final es como el que trata de lavar manchas de tinta con tinta. Cada momento cuenta, cada acción tiene mucho que enseñarnos y a través de ella podemos auto desarrollarnos y darle un sentido a cada momento. Cuando te despiertes por la mañana, arrójate de la cama y no te quedes en ella alimentando pensamientos que te limitan. No te juzgues innecesariamente y no te dejes arrastrar por estados de abulia. Para combatir la ansiedad un poco de yoga físico, caminar o desarrollar cualquier ejercicio inteligente y que no sea estresante. Hasta lo más aparentemente pequeño se puede convertir en un aliciente vital si nuestra ACTITUD es la adecuada, porque a la postre las cosas son como nos las tomamos, y podemos elevar el rango de sublime lo que en principio es sólo cotidiano. Confía en tus potenciales internos y no los sabotees.

(Fuente: Ramiro Calle maestro y escritor de yoga, pionero en introducir en España esta disciplina)
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