domingo, 28 de agosto de 2011

La Compasión como antídoto a la Hostilidad


La Emoción de la Hostilidad 

Está estrechamente relacionada con la ira y la agresividad.

La Hostilidad indica una devaluación del valor y de los motivos de lo otros, una expectación de que los otros están equivocados, una perspectiva de estar en oposición hacia los otros, y un deseo de infligir daño o ver a los otros como dañinos.

La hostilidad es una actitud mantenida y duradera que implica variables cognitivas de cinismo, desconfianza y denigración.

Cinismo(la creencia de que los otros están egoistamente motivados)

Desconfianza(la sobregeneralización de que los otros podrían ser dañinos e intencionalmente provocadores)

Denigración(la evaluación de los otros como deshonestos, peligrosos, mezquinos y no sociales)

Es una actitud cínica acerca de la naturaleza humana en general, pudiendo llegar al rencor y la violencia en determinadas situaciones, aunque lo más frecuente es que la hostilidad sea expresada de modos muy sutiles, que no violen las normas sociales. La hostilidad implica creencias negativas acerca de otras personas, así como la atribución de que el comportamiento de estas otras personas es antagónico o amenazador para nosotros.

La hostilidad está conformada de creencias y actitudes negativas y destructivas hacia los demás, tales como odio, rencor y resentimiento.

Las personas que experimentan la hostilidad son muy proclives a manifestar reacciones agresivas contra dichas personas.

Las emociones más prominentes en patrón de hostilidad son ira, asco y desprecio.

La hostilidad hay que diferenciarla de la agresión, ya que aunque a veces la agresión puede estar instigada por una actitud hostil, evidentemente no siempre hay debajo de la manifestación agresiva una actitud hostil, la agresión en estos casos es totalmente independiente de la hostilidad.

La agresión es un acto físico que puede o no ser instigado y mantenido en parte por una o más de las emociones del patrón de hotilidad. La intención es dañar, desconcertar o defender del objeto.

Hay situaciones que podrían llegar a provocar directamente la hostilidad, situaciones en las que se produce violencia física, situaciones en las que percibimos o atribuimos a otras personas actitudes de irritabilidad, de negativismo, de resentimiento, de recelo o de sospecha hacia nosotros o hacia personas queridas de nuestro entorno. Podríamos decir que la hostilidad tiene características contagiosas, puesto que se desencadena cuando nos sentimos objeto de la hostilidad de otras personas.

La hostilidad implica la percepción de los demás como una fuente frecuente de provocación, maltrato y frustración asumiendo como resultado la creencia de que los otros no merecen la confianza ni el respeto.

Casi todas las personas que tienen una actitud hostil sufren de intenso dolor de cabeza o de una continua lesión en sus cordones espinales están frecuentemente airados y/o hostiles

Las personas que perciben a otros y al medio ambiente de una manera negativa y culpable responde con más frecuencia con intensos sentimientos de ira.

Situaciones que generan una actitud hostil están: la estabilidad, el nivel de autoestima, defensividad, recelo,desconfianza, el rol masculino y las normas sociales.

Los hombres puntúan más alto en hostilidad que las mujeres. E incrementa con la edad.

La hostilidad en algunas ocasiones puede actuar como motivadora de conductas agresivas y de venganza.

Las personas hostiles cuando se enfadan experimentan constantes rumiaciones. La evidencia empírica ha demostrado que las rumiaciones constantes de estos sujetos prolongan la experiencia subjetiva de ira.

La persona hostil discute con la gente con bastante frecuencia y levanta la voz cuando discute, utilizan un lenguaje fuerte, y amenazante.

Las personas hostiles pueden generar a su alrededor un medio ambiente con escaso apoyo social, las personas hostiles inician un proceso de rechazo hacia ellos, lo inician al interpretar la conducta de los demás como antagonista o amenazante y al atribuirles intenciones malevolentes, este tipo de pensamientos produce un modo de actuar desagradable por parte de las personas hostiles, que genera en los demás una serie de conductas antagonistas respecto a ellos.

Los propios sujetos hostiles evitan la búsqueda de apoyo social, tiene ausencia de conductas saludables como los buenos hábitos para la salud, como el ejercicio físico, el cuidado personal.

Sus consecuencias son directas sobre le hiperreactividad cardiovascular.

Fuente : Texto Psicología Emoción- Enrique G.Fernández-Abascal-Beatriz García Rodríguez-Ma.Pilar Jiménez Sánchez-Ma.Dolores Martín Díaz- Francisco Javier Dominguez Sánchez (UNED)


Enfermedad cardiovascular, hostilidad y cinismo

Las investigaciones científicas sobre factores de la personalidad y las enfermedades crónicas se han centrado en su mayoría en averiguar si existen personalidades tendentes a padecerlas o no. Durante algún tiempo se creyó que habían pruebas contundentes de que estaba claro que existía una pauta de comportamiento especial, relacionada con una mayor incidencia del riesgo de enfermedad cardiovascular, a la que se daba el nombre de CONDUCTA TIPO -A. No obstante, investigaciones más recientes han demostrado que lo más seguro es que no sea toda la pauta  TIPO -A  la que esté asociada a enfermedades del corazón, sino solamente un aspecto de ella.

Las personas TIPO-A se caracterizan por estar impelidas por la sensación de urgencia en el tiempo y por la competitividad. Generalmente suelen mostrarse impacientes, hostiles y agresivas. Sus gestos y su manera de hablar son apresurados y bruscos. En esta terminología, las personas que no muestran pautas del TIPO-A son clasificadas como de TIPO-B. Según el doctor Meyer Friedman, uno de los creadores del concepto TIPO-A,  las personas pertenecientes al TIPO-B son más tolerantes que las del TIP-A, no sienten la urgencia del tiempo, ni se muestran irritables, hostiles y agresivas. También están más dispuestas a los periodos de contemplación . Sin embargo, no existen pruebas de que los sujetos que pertenecen al TIPO-B sean menos productivos o cuenten con menos éxitos que los del TIPO-A. La primera prueba que relacionaba el comportamiento TIPO-A con enfermedades cardiovasculares provino de un ambicioso proyecto de investigación, el Western Collaboration Group Study. Este estudio dividió a tres mil quinientos varones sanos y sin sintoma alguno de enfermedad en dos grupos : sujetos de TIPO-A y sujetos de TIPO-B. Ocho años después fueron reconocidos de nuevo para ver quiénes habían contraído alguna enfermedad cardiovascular y quienes no. Los del TIPO-A desarrollaron enfermedades coronarias en una proporción de 2-4 veces(según la edad, los más jóvenes tenían mayor riesgo) superior a los del TIPO-B.

Muchos otros estudios confirmaron el nexo entre la conducta de TIPO-A y una enfermedad cardiovascular y demostraron que lo mismo ocurría en el caso de mujeres. Sin embargo, estudios llevados a cabo más recientemente, en especial los dirigidos por el doctor Redford Williams, de la Escuela Médica de la Universidad de Duke, han examinado aisladamente el componente de hostilidad de la pauta de conducta del TIPO-A y han observado que constituye un vaticinador más fuerte por si solo de enfermedad cardiovascular que si se toma la pauta del TIPO-A en su totalidad. Dicho de otro modo, las pruebas sugieren que, si nuestra pauta es del TIPO-A, contamos con menos peligros de enfermedad coronaria si nuestro grado de hostilidad es bajo, aunque seamos hiperactivos y competitivos. Además, grados altos de hostilidad vaticinaron no sólo infartos de miocardio y muerte por enfermedad coronaria, ¡ sino también un riesgo más alto de muerte por cáncer y cualquier otra causa!

En su fascinante estudio, el doctor Williams y sus colaboradores llevaron a cabo un trabajo de seguimiento en médicos varones, cuyo nivel de hostilidad en un determinado test psicológico había sido medido veinticinco años antes, cuando todavía eran estudiantes. Se observó que quienes contaban con niveles más bajos de hostilidad cuando iban a la facultad tenían un 25% menos de peligro de padecer una enfermedad coronaria veinticinco años después que sus compañeros con elevados niveles de hostilidad. Cuando se concentraron en muertes debidas a otro tipo de causas, los resultados también fueron impresionantes. Desde que se habían licenciado, sólo un 2% de los que se encontraban en el grupo de bajo nivel de hostilidad había muerto, mientras que el 13% de quienes estaban en el grupo de nivel alto de hostilidad había fallecido en el mismo periodo de tiempo. En otras palabras, quienes mostraron elevados signos de hostilidad en un test psicológico realizado hace veinticinco años están muriendo en la actualidad en una proporción seis veces y media superior a la de aquellos cuyo nivel de hostilidad era bajo en aquel entonces.

Williams define la hostilidad " como una ausencia de confianza en la bondad básica de los demás", basada " en la creencia de que los demás son, por lo general , mezquinos, egoístas y poco fiables". Subraya que esta actitud se suele adquirir en la primera época de la vida a causa de quienes nos cuidan- padres u otros cuidadores-, y que,  con toda probabilidad, refleja un pobre desarrollo de "confianza básica". Williams señala asimismo que la hostilidad contiene un fuerte componente de cinismo, como se demuestra en dos puntos tipicos del cuestionario que utilizó para medir esta cualidad : "Mucha gente hace amigos pensando en que éstos probablemente le serán útiles alguna vez" y "He trabajado con frecuencia con personas que saben acaparar todos los méritos cuando las cosas salen bien, pero  que son capaces de desviar siempre los errores hacia aquellos que se encuentran a sus órdenes". Las personas que así actúan tiene una visión sumamente cínica de la gente en general. Con tal visión del mundo y de los demás, se comprende que las personas cínicas y hostiles se sientan dominadas por los sentimientos de ira y de agresividad con muchas más frecuencia que los demás.

El estudio de estos médicos nos proporciona pruebas fehacientes de que una perspectiva hostil y cínica del mundo puede, en si y por si misma, incrementar mucho más los riesgos de enfermedad y muerte precoz que una visión más confiada de la gente. Parece ser que una actitud hostil y cinica muy arraigada impide experimentar bienestar. Tanto este como otros descubrimientos se encuentran descritos con detalle en la obra del doctor Williams THE TRUSTING HEART, en la que también señala que todas las tradiciones religiosas importantes del mundo hacen hincapié en el valor de desarrollar las cualidades que la ciencia parece ahora indicar como beneficiosas para nuestra salud.

Fuente : Texto "Vivir con plenitud las crisis" - 15. Mente y cuerpo: Las creencias, las ideas y las emociones pueden causar daños o sanar,- pág. 254-256- Dr. Jon Kabat Zinn


La Compasión como antídoto  frente a la Hostilidad


La compasión es padecer con, identificarse con el sufrimiento de los otros, ser sensible a sus cuitas, preocupaciones y necesidades, no desoír sus demandas de ayuda, tratar de poner los medios para remediar su sufrimiento, evitar dañar o poner en peligro a los demás, superar el mórbido egoísmo, ayudar, ser generoso y poner medios para que otras criaturas sean felices.

La compasión es una actitud interior que se refleja en palabras amorosas y suaves, cargadas de aliento y comprensión y que condicionará de forma favorable nuestras acciones. En realidad, la compasión nos humaniza, nos hace prodigiosamente sensibles, pero no sensibleros, nos invita a la apertura conciliadora y benevolente, sin que eso sea un absoluto, bien al contrario, falta de firmeza. Nos hace sentir a los demás como parte de nosotros mismos, nos previene contra la fría indiferencia y desarrolla sentimientos de afecto, simpatía y deseos de consolar, animar, ayudar a los demás.

No hay cualidad más hermosa que la compasión. Es también el gran antídoto contra la avaricia, la ira y la crueldad. Si algo necesita esta humanidad es compasión, si algo le falta a esta sociedad cibernética es compasión, si algo debe alumbrar en el corazón del homoanimal para que se convierta en ser humano es compasión.

Fuente: Texto Terapia Espiritual- Ramiro Calle



«Cuando uno cambia su forma de contemplar las cosas, las cosas que contempla cambian»
 Wayne Dyer 
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