lunes, 3 de octubre de 2011

Crisis Social

.

La reciente crisis económica, junto con la presencia e introducción masiva de las “Nuevas Tecnologías” pone en entredicho una gran parte de nuestros valores culturales y éticos, de nuestros modos de comportamiento, de las expectativas de trabajo para todos. Y, cosa más importante, pueden poner en entredicho a instituciones sociales (educativas y políticas), en las que, hasta ahora, se ha basado nuestra sociedad de trabajo. Tales cambios comportan, por su parte, unas consecuencias, algunas de las cuales las estamos ya conociendo y “padeciendo”: las situaciones masivas de paro y la aparición de las nuevas pobrezas.
La sociedad industrial que hemos conocido, la que todavía, en realidad, estamos viviendo, ha entrado en CRISIS. Y ello puede suponer una CRISIS DE CIVILIZACION, porque los cambios que están ocurriendo penetran y condicionan todos los ámbitos de la vida humana, no sólo el trabajo: valores éticos y culturales, modos de comportamiento, tiempo y contenido dedicado al trabajo, aparición de otras formas de ocupación y desaparición de actividades profesionales que hasta ahora constituían el centro de la vida personal.
Reconozcamos, ante todo, que estamos muy vaciados por los malos hábitos de la ideología industrial y de la llamada cultura del trabajo. Señalemos cuatro de esos “malos hábitos”, tal como nos lo describe  A. Janniere(Travailler aujourd`hui en Etudes, abril, 1985)
1.       Consiste en pensar que nuestro tiempo se divide entre horas productivas y por tanto remuneradas y horas consideradas como improductivas, estén o no remuneradas. Nuestro hábito es ahorrar el dinero que hemos ganado en nuestras horas de trabajo productivo para gastarlo en nuestras horas de “descanso”.
2.       Consiste en dar por supuesto que existe un estrecho vínculo entre trabajo y “fabricación”, tanto que nos incapacita para poder imaginar que la producción pueda realizarse de una forma distinta a una sucesión organizada de actos y gestos remunerados.
3.       Consiste en valorar a la persona humana en función de la posición que ocupa en el sistema productivo, con preferencia o exclusión de cualquier otro tipo de criterio valorativo.
4.       Consiste en planificar el tiempo de no-trabajo, en función exclusiva del trabajo: para “recuperar fuerzas”, para “descansar”, para “cambiar de ambiente y olvidar”, para “evadirse del penoso trabajo cotidiano”. Es necesario, se piensa, “escaparse y disfrutar de la naturaleza”. Se fomenta el ocio, las actividades lúdicas para “compensar la fatiga del trabajo”. Las vacaciones son un simple “paréntesis” en la vida normal que es la del trabajo.

En el esquema, pues, de la ideología industrial el valor “liberador” del descanso, del tiempo libre, se encuentra, precisamente, en oposición al trabajo obligatorio y penoso. Este planteamiento carece de sentido, o por lo menos tenderá a carecer de sentido, en una sociedad en la que el trabajo clásico deja de ser el centro de la actividad humana. Y esto tampoco es “ciencia ficción”.

Para salir de la crisis el “sistema” necesita recuperar los niveles de beneficio y de acumulación capitalista que se habían perdido o habían disminuido durante la década de los años setenta. Ello exigía, entre otras cosas, abaratar los costes laborales y aumentar, hasta todo lo posible, la productividad. En términos corrientes esto quiere decir producir mucho pero con menos personas y con salarios bajos. Y esto solo se podía conseguir teniendo las manos libres para poder despedir a los trabajadores cuando ya no fuesen necesarios, porque iban a ser sustituídos por las “nuevas” máquinas. Dos principios básicos para la salida de la crisis, de acuerdo con los principios  del MERCADO TOTAL: a) trabajo barato y flexible y b) renovación  de la obsoleta estructura productiva, mediante la innovación tecnológica y la utilización de las técnicas de organización y gestión “a la japonesa”. Estas dos políticas constituyen la clave de bóveda del futuro que está emergiendo ya.

Colocados en esta óptica, lo lógico sería cambiar radicalmente el mismo concepto de paro. Hoy por hoy el paro es una carencia, un hecho tremendamente negativo con consecuencias sociales, económicas y psicológicas de sobras conocidas. Pero si en lugar de esta visión negativa del paro se dijese que lo que hoy se entiende por paro no es más que “tiempo liberado” por las máquinas para que la actividad humana se ocupe de cosas diferentes, más creativas, de utilidad y de servicio social, en el ámbito de la cultura... En realidad nos encontramos a años luz de esta nueva y sugerente perspectiva sobre el concepto de paro. Y, sin embargo, sería lo más lógico. Lo que ocurre es que para el sistema de valores hoy prevalente ya no es tan lógico, porque tales actividades no se sitúan en la “lógica del sistema”: la rentabilidad y el excedente empresarial.

Algunos indicadores del posible escenario socio – económico para las próximas décadas

1.       Perspectiva de trabajo escaso, tal como el trabajo ha sido normalmente entendido hasta ahora: vinculado directa o indirectamente al proceso productivo industrial.
2.       Aparición de nuevos empleos, ocupaciones y profesiones vinculadas a las nuevas Tecnologías, y sobre todo, al ámbito de los servicios de utilidad social y de la industria del tiempo libre. En cualquier caso las nuevas ocupaciones exigirán, están exigiendo ya, un nivel elevado de profesionalización, tanto en la dimensión técnica como cultural. No es evidente que la aparición de las nuevas ocupaciones sirva para compensar la pérdida de los puestos de trabajo clásico y tradicional.
3.       Aumento de colectivos sociales condenados a una marginación y exclusión social sin retorno (jóvenes sin trabajo, adultos expulsados del mercado de trabajo, jubilados con pensiones exiguas o nulas...) frente  otros bien instalados y ocupados profesional y técnicamente en empleos de alta cualificación y elevada remuneración. Otros colectivos se verán empujados a aceptar empleos marginales, precarios, con escasa o nula cualificación, sin posibilidad de promoción profesional: sociedad “dual”.
4.       Presencia de valor ético-sociales, (el mundo de los intereses) que pretenden legitimar y fortalecer esta “dualizacion” de la sociedad. Su base ideológica se encuentra en el culto “pragmatismo posibilista” a plazo inmediato, propio de una “modernidad”, mal entendida o en el “fatalismo” propio de cierta “postmodernidad” que solo cree en soluciones individuales o en el “sálvese quien pueda”.
5.       Una oferta educativa pragmática, elitista, anclada en la vieja cultura del trabajo, en la competitividad absoluta, en la insolidaridad y en el triunfo individual, de la que solo se benefician los “dos tercios”. En esta oferta educativa están ausentes los valores de la solidaridad, de la cooperación, de la autonomía personal, del servicio social, de la creatividad.
6.       Utilización de las Nuevas Tecnologías “bajo la ley del más fuerte”, sin contemplaciones, y de acuerdo con los intereses de las corporaciones transnacionales y de la “defensa militar”. Por supuesto, sin tener en cuenta la limitación de los recursos del planeta, con la consiguiente degradación ecológica y de la calidad de vida.
7.       Una brecha cada vez más ancha y honda entre el Norte y el Sur, con todo lo que ello significa en estos momentos de hambre y desnutrición total para centenares de millones de personas, junto a una inmensa riqueza acumulada en las regiones privilegiadas del planeta.
8.       En contraposición a todo lo anterior aparecen “nuevas sensibilidades y exigencias socio-culturales”, por una mayor calidad de vida, por la defensa del equilibrio ecológico, por la paz, contra la discriminación sexista... que no encuentran cauces adecuados dentro de la “cultura del sistema”, todo lo contrario: más bien suelen ser marginadas, silenciadas, manipuladas, cuando no perseguidas. Todo ello unido a formas alternativas en el ámbito ocupacional y de la producción (auto-ocupación, auto –producción) y en la creación de grupos y de comunidades más auto-suficientes.

Comentario (María Helena Bonilla): Lo transcrito arriba forma parte de un texto llamado “La sociedad del desempleo” basado en la economía española, y describe con un aire de similitud a la situación actual de crisis que vivimos, lo más llamativo de este articulo para mí, es que el texto fue escrito hace 22 años atrás y parece que estuviera describiendo la crisis actual. Por lo que van a tener razón muchos especialistas en que el problema no es económico, ni político sino un “problema  humano”. A continuación transcribiré parte de una entrevista sacada de la revista Capital del mes de octubre 2011, hecha a Juan Arena, dirigió durante años Bankinter y lo llevó a lo más alto.  Estudió en Harvard Business School, prestigiosa escuela de negocios norteamericana de la que también ha sido profesor de Información Financiera y Control de un grupo multicultural de estudiantes. Y actualmente preside la Fundación Sociedad y Empresa Responsable (SERES), desde donde está dispuesto a remover los cimientos para que los empresarios entiendan que no se puede tener éxito sin desarrollar acciones sociales sostenibles. Dice con vehemencia el Sr. Arena: No se trata de hacer caridad, sino hacer que la acción social cree valor y que ayude  a que la empresa y la sociedad sean mejores.

¿Afrontamos la crisis igual en EEUU que España?
Aquí se ha negado durante más tiempo y eso tiene un coste. Allí y aquí se negó la burbuja. ¿Y eso que era evidente, porque el tsunami lo vimos crecer todos! Yo mismo, que no soy un experto, entendía que ni el crédito ni el precio de la vivienda podían crecer así por mucho tiempo. Estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades y nos endeudamos hasta lo imposible. Por eso yo digo que esta es una crisis de principios, de forma de entender la vida. A mí, m mi padre me enseño a cerrar el grifo y apagar la luz antes de salir. Pero me cuesta que mis hijos lo hagan. Hemos pasado de una sociedad austera, donde se premiaban valores como el rigor y el esfuerzo, a una sociedad consumista.

En EEUU parece caminar de nuevo a una recesión, no está sumido en el pozo en el que España lleva cuatro años. Y es que la sociedad americana tiene, por naturaleza otro espíritu.

¿Qué se respira en Harvard que no se respire en nuestras escuelas?
Bueno, en Harvard estamos hablando de otra liga. Allí hay una criba enorme y los alumnos que llegan son muy aventajados, tienen a su disposición una cantidad de recursos enormes y profesores que están muy dedicados a ellos. Y lo que allí se respira es un clima de innovación, de rigor, de pasión por la creación de valor. Son chicos muy preparados, más emprendedores, más abiertos y globales. Es otra dimensión. Y yo eso no lo veo igual aquí. En España necesitamos un cambio de mentalidad, para que la gente joven, en lugar de querer ser funcionario, quiera crear empresas, crear empleos... Pero claro, pasar de ser un país de burócratas a un país de emprendedores no es algo que se haga en media hora. Requiere de un cambio profundo.

¿Y cómo podríamos inculcar ese espíritu en España?
Desde la educación. Hay que meter ese gen en las escuelas, en la universidad, procurar premiar al innovador, al emprendedor, que la sociedad lo valore en vez de valorar más otras cosas.  Mira el caso de Amancio Ortega (Presidente de Inditex). Cuando se habla de él es para decir que es el empresario más rico de España y entre líneas, se puede leer una envidia malsana. ¿ Pero es que Amancio es un genio! Un emprendedor que empezó siendo un sastre y que ha creado una de las mayores empresas del mundo, generando más de cien mil puestos de trabajo. Lo que España necesita son muchos más  Amancios.  Así  cambiaría el país.

Juan Arena ha contado lecciones de la vida a sus alumnos que nunca olvidarán:

-La triste vida del percebe: "Estamos ante el único animal que vive toda su vida adherido a la roca. Este molusco sólo toma una decisión en su vida: en que roca meter su cabeza para no moverse nunca más.

-“La necesidad de encontrar un sueño, seguirlo y convertirlo en una historia de amor”

-La liebre y la tortuga
En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa, que no cesaba de pregonar que ella era la más veloz y se jactaba de ello ante la lentitud de la tortuga.

- ¡Eh, tortuga, no corras tanto que nunca vas a llegar a tu meta! Decía la liebre burlándose de la tortuga.

Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:

- Estoy segura de poder ganarte una carrera

- ¿A mí? Preguntó asombrada la liebre.

- Sí, a ti, dijo la tortuga. Pongamos nuestras apuestas y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy ufana, aceptó. Todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. El búho señaló los puntos de partida y de llegada, y sin más preámbulos comenzó la carrera en medio de la incredulidad de los asistentes.

Confiada en su ligereza, la liebre dejó coger ventaja a la tortuga y se quedó haciendo burla de ella. Luego, empezó a correr velozmente y sobrepasó a la tortuga que caminaba despacio, pero sin parar. Sólo se detuvo a mitad del camino ante un prado verde y frondoso, donde se dispuso a descansar antes de concluir la carrera. Allí se quedó dormida, mientras la tortuga siguió caminando, paso tras paso, lentamente, pero sin detenerse.

Cuando la liebre se despertó, vio con pavor que la tortuga se encontraba a una corta distancia de la meta. Salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la tortuga había ganado la carrera!

Ese día la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no hay que burlarse jamás de los demás. También aprendió que el exceso de confianza es un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos.


El Percebe ha dado a Juan Arena profundas reflexiones: hablar de renovación personal,  de experimentar, de la necesidad de tirarse a la piscina una y otra vez… Y por oposición, de los individuos y las sociedades percebes. “Hay un punto de mediocridad instalado en la sociedad occidental que tiene que ver con el envejecimiento de la población. ¿Sabéis cuál es la edad media de Occidente y Japón? Es 46 años. En China, la edad media son 36 años y en India, 26. Y eso es lo que está pasando en el mundo, que una parte explota de juventud, innovación, vitalidad y emprendimiento, mientras que otra esta acomodada, estancada, perdida.

¿España es un percebe?
Creo que ni siquiera España tomo la decisión de meter la cabeza en la roca, lo cual es más grave todavía, Pero ahí estamos, atrapados.

¿Y qué tenemos que hacer para salir de esta crisis?
Es obvio. Además de las reformas ya sabidas, de emprender más, innovar más y formarse mejor, la clave está en trabajar más y mejor con menores salarios para ser más productivos y competitivos. Y eso implica años de estancamiento. No saldremos de la crisis hasta que no estemos dispuestos a asumir ese sacrificio.

¿Podemos caer más?
Claro. Si hay riesgo de suspensión de pagos y la prima de riesgo se dispara, podemos caer en una trampa de la que no podamos salir. Como le pasa ahora mismo a Grecia, que ya no puede salir haga lo que haga.

¿Que aconsejaría a los jóvenes que se están planteando salir de España para buscar trabajo?

Que no tengan vértigo. Yo soy una persona a la que le gustan mucho los retos. Si fuera joven, me iría, buscaría becas, estudiaría alemán y me marcharía. No me quedaría aquí. El problema es que en España y en Europa no somos muy dados a salir.
La movilidad laboral es uno de nuestros problemas. Igual que la necesidad de recuperar valores como la austeridad y de contar con políticos valientes que lo digan y lo hagan.

¿Y qué cualidades debe tener un líder?
Tiene que tener capacidad de enamorarse y enamorar. Seducir. Arrastrar. Apasionar para movilizar  a la sociedad hacia un objetivo, en este caso, para crear un verdadero clima de talento y capital intelectual. Pero ese enamorar tiene que ver poco con una actitud estructurada del trabajo y mucho con un viaje al interior de uno mismo. El líder que ha viajado hacia sí mismo es un líder que ha perdido el miedo a los demás y por tanto, a uno mismo. Ha aceptado sus debilidades, no tiene miedo a enseñarlas... No se puede ser líder desde la cueva.

Acción Social
Una empresa no tiene éxito sin esa faceta social. Así lo aplique en Bankinter, Este es su cometido ahora en SERES desde donde insiste una y otra vez en el concepto para que nadie se lleve a equívocos. Esto no va de dar dinero a nadie y causar la mayor pena posible, esto no tiene que ver con la filantropía ni con la caridad. Las empresas tienen que crear valor (ganar dinero) también con la acción social porque eso es lo único que la mantiene a salvo cuando vienen mal dadas. Algunos pueden decir que así se nos ve el plumero. ¿Pero si de eso se trata! Eso es lo único que permite conseguir una acción social sostenible y hacer una empresa y un país más fuerte al mismo tiempo.

Sé que es difícil medir la satisfacción que la acción social causa en el clima laboral y la retención de talento. Igual que es difícil medir que efecto tiene en mi reputación y en la lealtad de mis clientes. Son intangibles difíciles de medir. Pero hace años no existían conceptos como el “ebidta”, ni tampoco se medía el capital intelectual. Y ahora sí. Llegaremos a esa métrica porque todos sabemos lo importante que son esos intangibles.

Fuentes:
Revista Capital octubre 2011
Texto La Sociedad del Desempleo- J.N. García, E. Rojo, J.Miralles, L de Sebastián, J. Trave, D. Jover, J. Renau.
Wikipedia
Recopilado : Maria Helena Bonilla


Nota: Ebidta: significa en inglés: “Earnings Before Interests, Tax, Depreciation and Amortization” . Se obtiene a partir del estado de pérdidas y ganancias de una empresa: En español es el margen o resultado bruto de explotación de la empresa antes de deducir los intereses (carga financiera), las amortizaciones o depreciaciones y el impuesto sobre sociedades.

Publicar un comentario en la entrada