martes, 20 de septiembre de 2011

El mundo es como tú lo ves



¿POR QUÉ HAY QUE MEDITAR?



“La meditación es necesaria únicamente porque tú un día elegiste no ser feliz. Una vez que tú has decidido ser feliz ya no necesitas ninguna meditación. Entonces la meditación empieza a suceder por sí misma, ésta acompaña a la persona feliz como una sombra, donde quiera que vaya, cualquier cosa que haga ella está en meditación”. - OSHO -


Todo lo que vemos y percibimos como el mundo no son más que un producto de nuestras propias proyecciones. Todas las experiencias que sentimos y que vamos atravesando a lo largo de nuestra vida: perder o ganar, atracción o rechazo, placer o sufrimiento, alegría o tristeza, optimismo o negatividad, no son más que un producto de nuestra propia creación... Nadie más es responsable de ello aunque pensemos lo contrario.


Somos nosotros los que creamos nuestra alegría o tristeza, nuestra propia felicidad, nuestro propio sufrimiento y por lo tanto, nuestro propio destino. Creamos nuestro propio cielo y nuestro propio infierno, pero sin embargo hacemos responsables a otros como a nuestra nación, al gobierno, a la mala suerte, a los padres, a la pareja,... de todo lo negativo que nos ocurre en la vida.


Nos hacemos amigos de una persona y disfrutamos la alegría de esa amistad. En cambio nos volvemos hostiles a otro y le rechazamos continuamente en nuestro interior. Y si aparece un tercero ante el cual nos sentimos indecisos y desconcertados, entonces le ponemos la etiqueta de “sospechoso”. Pero somos nosotros quienes hemos creado ese amigo, ese enemigo y ese sospechoso.


Por lo tanto, sólo hay una forma de salir de este círculo vicioso, y es cambiando nuestra forma de ver las cosas. Esta es la razón por la cual debemos meditar: para poder ver el mundo como realmente es.
Cuando la mente está en calma, todo está en calma. Si por el contrario, la mente se encuentra llena de inquietud, el exterior también tomará el aspecto de un lugar caótico. El mundo es percibido de manera distinta por cada persona, de acuerdo a su condición mental; por eso, no existe un mundo ni dos, sino tantos como mentes existen.


Poner orden en el interior es pacificar el mundo. Y aunque la mayoría se afane en hacerlo al revés, sus esfuerzos están condenados al fracaso y a la frustración. Mientras la mente no se encuentre apaciguada, se seguirá viendo y produciendo caos en el exterior, ¡Y es por eso que nos creamos tantos falsos problemas! Lo que hay que hacer es poner orden y tranquilidad en el interior. Y eso es lo que se consigue a través de la Meditación.


¿Qué es lo que nos impide ser lo que somos?

El místico Osho, creador de las meditaciones activas decía: “Cierra los ojos unos momentos y comprueba cuanto tiempo puedes estar sentado disfrutando de las sensaciones de tu cuerpo y de los sonidos a tu alrededor.


Observa como tu mente después de algunos minutos empieza a parlotear y tu cuerpo empieza a sentirse incómodo, tus pensamientos van y vienen, realizando diferentes e incoherentes conversaciones internamente contigo mismo, del pasado o del futuro pero nunca del momento, por lo que resulta que nunca estás en el presente, en el aquí y ahora”.


En cambio, con la meditación, la mente se convierte en un instrumento útil, en vez de esclavizarnos con su constante charla. Cuando estás en un estado de meditación, te conviertes en un espectador, un observador de ti mismo mirando todo el tráfico de la mente con sus pensamientos que van y vienen: recuerdos, deseos, fantasías, temores, sueños... simplemente manteniéndose distanciado, sereno, presenciándolo sin ninguna identificación, ningún juicio o condena, de sí esto es bueno, de si esto es malo.
En meditación, nos hacemos conscientes de la Conciencia Absoluta, de nuestra naturaleza divina. Cuando a través de la práctica de la meditación empezamos a ver la luz que brilla en nuestro interior, el velo que oscurecía nuestra visión se rompe, y es entonces cuando podemos ver las cosas como realmente son.

A medida que seguimos meditando, esa luz interior, la luz de la conciencia comienza a llenar nuestros ojos. Entonces empezamos a ver esa misma luz fuera, y es cuando nos damos cuenta de que todo el Universo no es más que esa luz, esa conciencia.


El propósito de la práctica de la meditación es que vuelvas a ser feliz, celebrativo, amoroso, que te permitas reír, bailar, besar, abrazar, expresar tu ternura y poder recibir caricias sin miedo. A eso se le denomina también felicidad, que no es otra cosa que ser total, estar conectado profundamente con la energía vital que fluye dentro de ti, sin ningún control de la mente. Y esa es la clave para la superación del sufrimiento, para la autorrealización personal... Mucha gente olvida que el dolor es inevitable, pero que el sufrimiento es opcional.


Todas las técnicas de meditación milenarias desarrolladas por los grandes maestros así como las modernas meditaciones activas de Osho, han sido diseñadas de manera científica (las de Osho incluso están registradas como marca internacional® para evitar plagios y utilización indebida), y por lo tanto hay una forma correcta y otra incorrecta de hacerlas y utilizarlas.


Namasté

Jairo Kalpa


Significado del término Namasté: Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de paz y verdad. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos solo uno con todos los demás.
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